
A sangre y fuego. A sangre y fuego.
Hoy el imperio nos exige cordura.
Mucha más de la que es capaz de admitir esta locura.
Hoy más que nunca impone calma y paciencia.
Dicho en otras palabras: la obediencia debe ser ciega.
Le importa más el beneficio... y que sangre quien sangre.
Le atrae mucho más la eficacia que el hombre y que el hambre.
Le inquietan más los dividendos que nada y que nadie.
Dos son sus objetivos: crecer y multiplicarse.
A la fuerza y por la fuerza su fuerza se refuerza.
A la fuerza y por la fuerza su fuerza se refuerza.