
...
Y ahora yo como un capullo
entre mi vida te incluyo
y sustituyo las razones
que ayer me dictó mi orgullo.
Agachando la cabeza,
negando que ya soy tuyo.
Sin que nadie me lo cuente,
hace ya tiempo que lo intuyo.
Y ando loco por las calles
reprochándome detalles,
con miedo de que me quieras
y con miedo de que me falles.